Rosa Salazar, enóloga de Viña Pirazzoli
leer el terroir, respetar el tiempo y hacer vinos con identidad
Hablar de los vinos Pirazzoli es hablar de territorio, de consistencia y de personas. Entre ellas, una figura ha sido clave para interpretar el carácter del Valle de Curicó durante más de dos décadas: Rosa María Salazar Muñoz, enóloga de la viña desde 1999.
En esta entrevista, Rosita nos comparte su mirada sobre el terroir, el oficio de hacer vino, la evolución de Pirazzoli y la importancia de trabajar con paciencia, conocimiento y respeto por el origen.
Una historia que comienza en el campo
Rosa Salazar llegó a la Viña a fines de 1999, luego de formarse en una de las bodegas más reconocidas de Chile, donde el foco estaba puesto en vinos de alta gama, trazabilidad y control absoluto del proceso.
“Venía de una escuela donde todo estaba dado para hacer un buen vino: viñedos muy bien manejados, fruta seleccionada y procesos muy definidos”, recuerda.
El desafío en Pirazzoli fue distinto: una bodega con larga tradición, orientada históricamente al vino a granel, con viñedos extensos y una identidad profundamente ligada al campo.
Lejos de ser una limitación, ese contexto se transformó en una oportunidad para aprender a leer el territorio, entender sus tiempos y trabajar con una diversidad de condiciones que hoy definen el carácter de la viña.
El terroir como punto de partida
Cuando se le pregunta qué es lo primero que observa al pensar en un vino, Rosa es clara:
“El terroir no es solo el lugar donde está la parra. Es entender cómo se relacionan el suelo, el clima y la ubicación con el tiempo de maduración de cada cepa.”
En Viña Pirazzoli, ese trabajo se ve potenciado por una característica clave: viñedos 100% propios, distribuidos desde la precordillera de Molina hasta el secano interior costero de Sagrada Familia, pasando por el valle central de Lontué.
Esta diversidad geográfica permite que cada variedad se plante donde mejor se expresa, dando origen a vinos equilibrados, honestos y consistentes cosecha tras cosecha.
Decidir con criterio y respetar los tiempos
A lo largo de los años, Rosa ha sido parte de decisiones fundamentales para la viña. Una de las más importantes fue acompañar el proceso de transición desde el prestigio histórico del vino a granel hacia la elaboración de vinos embotellados con identidad propia.
No fue un cambio inmediato ni impulsivo. “Siempre ha existido una mirada muy cuidadosa sobre el nombre, la calidad y la coherencia de lo que se hace”, explica la enóloga.
Ese respeto por el proceso y por la historia ha marcado el ritmo de Pirazzoli: avanzar sin perder la esencia.
Del granel a la botella: coherencia y calidad
Durante décadas, Viña Pirazzoli fue reconocida por la calidad de sus vinos a granel, abasteciendo a grandes productores nacionales. Esa experiencia sentó una base sólida: conocimiento técnico, consistencia y confianza.
Cuando llegó el momento de embotellar, el foco estuvo puesto en lo mismo que había guiado siempre el trabajo en bodega: hacer vinos bien hechos, sin atajos.
“Para nosotros la botella no era solo un envase, era una responsabilidad. Lo que iba dentro tenía que representar fielmente el viñedo y el trabajo de años”, señala.
En Viña Pirazzoli, el vino no se entiende sin las personas. Rosa destaca especialmente el valor de trabajar durante tantos años con un equipo estable, conocedor del campo y de los procesos.
“Aquí hay personas que han visto pasar generaciones. Ese conocimiento no está en los manuales: está en la experiencia y en la observación cotidiana”.
Ese vínculo entre personas, viñedos y tiempo es parte del sello de la viña y se refleja en la identidad de sus vinos.
Reconocimiento y mirada actual
En 2021, Rosa María Salazar recibió el Premio Ruy Barbosa, otorgado por la Asociación de Agrónomos Enólogos de Chile (ANIAE), en reconocimiento a su trayectoria y aporte a la enología nacional.
Lejos de entenderlo como un punto de llegada, lo ve como una confirmación del camino recorrido.
“Este oficio se construye con constancia. El reconocimiento es importante, pero lo fundamental sigue siendo hacer bien el trabajo, cosecha tras cosecha.”
Hoy, Rosa mira a Viña Pirazzoli como un proyecto con identidad clara, profundamente conectado con el Valle de Curicó y con un potencial que se construye desde el respeto por el origen.
Vinos que hablan del lugar donde nacen
Al cerrar la conversación, surge una idea que atraviesa toda su mirada:
“Cuando el viñedo está bien interpretado, el vino no necesita explicaciones. Habla solo del lugar donde nació.”
Esa convicción es la que guía el trabajo de Rosa María Salazar en Viña Pirazzoli y la que da sentido a vinos que no buscan imponerse, sino expresar con honestidad su territorio, su historia y su gente.
Descubre los vinos de Viña Pirazzoli y el carácter del Valle de Curicó





